14.6.12

El extranjero

El libro habla sobre Meursault, un hombre que después de la muerte de su madre, entabla una relación de camaradería con Raimundo, vecino del edificio de departamentos donde habita; y comienza una relación amorosa pero abierta con María, una antigua empleada del lugar donde trabaja Meursault. Estas cuestiones parecen importarle poco a Meursault pero un giro inesperado abrirá ante sus ojos la puerta hacia una perspectiva distinta de la vida.

Meursault es un hombre que muestra una sombría indiferencia ante sucesos o decisiones, considerados importantes por la cultura en la que me encuentro inmerso, a lo largo del libro. Un ejemplo de esto ocurre en el inicio del libro. 
El suceso: la muerte de su madre. Meursault habla y describe este hecho como si ya conociera de antemano que ocurriría. Lo enfrenta con una frialdad despojada de sentimientos y se escuda explicando que su madre no vivía con él desde hace ya unos años, que él no encontraba la forma de interactuar con ella y tampoco podía mantenerla. A pesar de estas señales de indiferencias a lo largo de la historia, como cuando María le propone matrimonio y él responde que sinceramente no le encuentra un sentido a aquello y que solo lo haría si ella en realidad quería hacerlo; tiene un encuentro con un sacerdote donde Meursault estalla ante la insistencia del sacerdote de salvarse de sus pecados. Esto irrita a Meursault y vacía sus sentimientos sobre el sacerdote. Después de purgar todo, lo negativo y positivo, se tiende sobre su cama y reflexiona sobre los puntos importantes de su vida. Piensa en su madre. Se da cuenta de que fue y es feliz. Y se siente con ganas de vivir.
Por su parte, Raimundo Sintés, es el catalizador de los cambios en la vida de Meursault. Es su vecino y enreda a Meursault en asuntos que desencadenan en la muerte del árabe. Meursault jamás culpa a Raimundo de su suerte, pero desde que se introduce a Raimundo podemos saber que es un hombre que se siempre se encuentra en problemas debido a su profesión.
María Cardona es una mujer que trabajaba como dactilógrafa en la misma empresa que Meursault. Meursalut se reencuentra con ella en los baños al día siguiente de la muerte de su madre. Esto no le impide a él invitarla al cine, porque el asunto de la muerte no significa nada. Días después ella le propone matrimonio a Meursault y a pesar de que éste responde que el matrimonio no es algo grave y que él se conforma con decirle que sí, ella solo puede decir que le parece que Meursault es una persona extraña y que seguramente lo ama por esto. Es un personaje que da un apoyo incondicional al Meursault y éste no valora con la misma intensidad. No dejemos de lado la parte instintiva, que se conforma por el deseo.

Meursault no me parece un hombre atormentado. Creo que su indiferencia es una respuesta a la sociedad que lo aquejaba. Él habla sobre sus sueños de viajar al ser joven, que pronto se ven desplazados por una razón que no alcanzo a entender, quizás fue por su inserción al mundo laboral. Sin embargo, en ocasiones, es perfectamente entendible para mi la mínima importancia prestada a los sucesos relevantes, e incluso me siento identificado con algunas de sus acciones porque simplifica estos sucesos “importantes”, los sacude los prejuicios y deshumaniza los hechos. Sin perder de vista, creo yo, lo pertinente y justo para cada caso.
Por lo anterior, la opción del asilo no me suena tan mal y con la primera descripción que se obtiene de la vida de la madre de Meursault en el asilo se puede concluir que fue la mejor decisión para ella. Se hacían cargo de ella, tenía amigos y personal médico para atenderla e incluso se había enamorado de un compañero. Sin embargo en la escena del juicio, ofuscan nuestra versión de los hechos al señalar que su madre no era feliz en el asilo. En este juicio se termina por declarar culpable a Meursault y con una pena mayor debido a la falta a la moral imperante en ese momento. Momentos antes de la muerte del árabe, Raimundo y Meursault se encontraron con ellos y Raimundo los quiso matar, hecho que Meursault evitó. Él mismo despojó a Raimundo del revolver, hecho que después se presentó como una oportunidad al encontrar de nuevo al árabe en el manantial. Sin embargo yo creo que Meursault no era culpable de matarlo. El suceso se presentó de pronto, así como la el Sol cede su lugar a la Luna y las horas a sus precedentes; sin marcha atrás. Sin embargo es importante recalcar que este no es un suceso que ocurre al azar y todos los días. Yo me rehúso a pensar que la muerte de un ser humano pueda ser justificada o encasillada como un hecho que sucede todos los días. Se tiene que terminar con esto. Repruebo este acto de Meursault, no lo quiero cerca, lo repudio; pero creo que lo hizo con la misma determinación que tuvo para no permitirse llorar, como él mismo afirma al final “nadie tiene derecho a llorar por ella”, por su madre. Su vida en la cárcel es su revelación, su renacer a unas ganas de revivir su vida de una manera que lo que hiciera, lo haría de nuevo.

1 comentario:

  1. Y tu ¿Qué opinas de todo esto?
    ¿Qué piensas de la sociedad que lo juzga por no reaccionar como ésta cree que debe hacerlo? ¿De su indiferencia? ¿De su valentía y honestidad al declararse culpable y enfrentar su condena?
    Cuéntanos de ti!

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