Meursault es
un hombre que muestra una sombría indiferencia ante sucesos o decisiones,
considerados importantes por la cultura en la que me encuentro inmerso, a lo
largo del libro. Un ejemplo de esto ocurre en el inicio del libro.
El suceso:
la muerte de su madre. Meursault habla y describe este hecho como si ya
conociera de antemano que ocurriría. Lo enfrenta con una frialdad despojada de
sentimientos y se escuda explicando que su madre no vivía con él desde hace ya
unos años, que él no encontraba la forma de interactuar con ella y tampoco podía
mantenerla. A pesar de
estas señales de indiferencias a lo largo de la historia, como cuando María le
propone matrimonio y él responde que sinceramente no le encuentra un sentido a
aquello y que solo lo haría si ella en realidad quería hacerlo; tiene un
encuentro con un sacerdote donde Meursault estalla ante la insistencia del
sacerdote de salvarse de sus pecados. Esto irrita a Meursault y vacía sus
sentimientos sobre el sacerdote. Después de purgar todo, lo negativo y
positivo, se tiende sobre su cama y reflexiona sobre los puntos importantes de su
vida. Piensa en su madre. Se da cuenta de que fue y es feliz. Y se siente con
ganas de vivir.
Por su
parte, Raimundo Sintés, es el catalizador de los cambios en la vida de Meursault.
Es su vecino y enreda a Meursault en asuntos que desencadenan en la muerte del
árabe. Meursault jamás culpa a Raimundo de su suerte, pero desde que se
introduce a Raimundo podemos saber que es un hombre que se siempre se encuentra
en problemas debido a su profesión.
María
Cardona es una mujer que trabajaba como dactilógrafa en la misma empresa que
Meursault. Meursalut se reencuentra con ella en los baños al día siguiente de
la muerte de su madre. Esto no le impide a él invitarla al cine, porque el
asunto de la muerte no significa nada. Días después ella le propone matrimonio
a Meursault y a pesar de que éste responde que el matrimonio no es algo grave y
que él se conforma con decirle que sí, ella solo puede decir que le parece que
Meursault es una persona extraña y que seguramente lo ama por esto. Es un
personaje que da un apoyo incondicional al Meursault y éste no valora con la
misma intensidad. No dejemos de lado la parte instintiva, que se conforma por
el deseo.
Meursault no
me parece un hombre atormentado. Creo que su indiferencia es una respuesta a la
sociedad que lo aquejaba. Él habla sobre sus sueños de viajar al ser joven, que
pronto se ven desplazados por una razón que no alcanzo a entender, quizás fue
por su inserción al mundo laboral. Sin embargo, en ocasiones, es perfectamente entendible para mi la
mínima importancia prestada a los sucesos relevantes, e incluso me siento
identificado con algunas de sus acciones porque simplifica estos sucesos
“importantes”, los sacude los prejuicios y deshumaniza los hechos. Sin perder
de vista, creo yo, lo pertinente y justo para cada caso.
Por lo anterior, la opción del
asilo no me suena tan mal y con la primera descripción que se obtiene de la
vida de la madre de Meursault en el asilo se puede concluir que fue la mejor
decisión para ella. Se hacían cargo de ella, tenía amigos y personal médico
para atenderla e incluso se había enamorado de un compañero. Sin embargo en la
escena del juicio, ofuscan nuestra versión de los hechos al señalar que su
madre no era feliz en el asilo. En este juicio se termina por declarar culpable
a Meursault y con una pena mayor debido a la falta a la moral imperante en ese
momento. Momentos antes de la muerte del árabe, Raimundo y Meursault se
encontraron con ellos y Raimundo los quiso matar, hecho que Meursault evitó. Él
mismo despojó a Raimundo del revolver, hecho que después se presentó como una
oportunidad al encontrar de nuevo al árabe en el manantial. Sin embargo yo creo
que Meursault no era culpable de matarlo. El suceso se presentó de pronto, así
como la el Sol cede su lugar a la Luna y las horas a sus precedentes; sin
marcha atrás. Sin embargo es importante recalcar que este no es un suceso que
ocurre al azar y todos los días. Yo me rehúso a pensar que la muerte de un ser
humano pueda ser justificada o encasillada como un hecho que sucede todos los
días. Se tiene que terminar con esto. Repruebo este acto de Meursault, no lo
quiero cerca, lo repudio; pero creo que lo hizo con la misma determinación que
tuvo para no permitirse llorar, como él mismo afirma al final “nadie tiene
derecho a llorar por ella”, por su madre. Su vida en la cárcel es su
revelación, su renacer a unas ganas de revivir su vida de una manera que lo
que hiciera, lo haría de nuevo.
Y tu ¿Qué opinas de todo esto?
ResponderEliminar¿Qué piensas de la sociedad que lo juzga por no reaccionar como ésta cree que debe hacerlo? ¿De su indiferencia? ¿De su valentía y honestidad al declararse culpable y enfrentar su condena?
Cuéntanos de ti!